|
|
9 Then Jacob prayed, “O God of my father Abraham, God of my father Isaac, Lord, you who said to me, ‘Go back to your country and your relatives, and I will make you prosper,’ 10 I am unworthy of all the kindness and faithfulness you have shown your servant. I had only my staff when I crossed this Jordan, but now I have become two camps. 11 Save me, I pray, from the hand of my brother Esau, for I am afraid he will come and attack me, and also the mothers with their children. 12 But you have said, ‘I will surely make you prosper and will make your descendants like the sand of the sea, which cannot be counted.’”
|
|
|
Este es uno de esos incidentes misteriosos e intrigantes que se encuentran frecuentemente en el Antiguo Testamento, donde algunos de los elementos de misterio son introducidos sin mucha explicación. Todo el que lee esto pregunta: “¿Quién es este hombre enmascarado? ¿De dónde vino? ¿Qué está haciendo?”. Estoy seguro que Jacob se debió de sentir de esa forma también. Pensó que estaba totalmente solo, habiendo mandado a todos las personas y todas las cosas al otro lado del río, cuando de pronto sale de las sombras un hombre y, para sorpresa de Jacob, comienza a luchar con él. Según sigues leyendo, no hay duda de quién es el hombre. De hecho, al final de la historia, Jacob nombra el sitio de su encuentro Peniel, que significa “la cara de Dios”, porque dijo: “Vi a Dios cara a cara, y fue librada mi alma”. He aquí un hombre que, de alguna forma extraña, en una de esas teofanías del Antiguo Testamento, es Dios mismo apareciendo en forma visible, y lucha con Jacob.
|