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En contraste, el principio anarquista de democracia consensual prevé un principio muy diferente que puede ser comprendido de dos maneras. Primero, en una democracia consensual anárquica, las personas afectadas tendrían el derecho de ser consultadas en las decisiones. Segundo, todas las personas que son desfavorecidas por una decisión- yo les llamo disidentes - tendrían derecho de veto en este proceso de toma de decisiones. Este derecho les permite anular la decisión de manera que una discusión pueda comenzar de nuevo. A través de su derecho de veto, los disidentes tendrían mayor peso en el proceso de toma de decisiones, y la posibilidad de prevenir desventajas. El transporte de desechos, por ejemplo, de la manera en la que tiene lugar en la democracia representativa, jamás ocurriría. Con el transporte de desechos actual y con el deposito de residuos radioactivos, la población que vive en el lugar afectado, no tiene ningún derecho de veto. No tiene ningún derecho de ningún tipo para invalidar estas decisiones hechas por el gobierno, a pesar que el sitio sea intensamente afectado por la contaminación radioactiva y los accidentes. En una democracia consensual anarquista, tales decisiones serían imposibles ya que podrían ser invalidadas en cualquier momento por aquellos a quienes afecta, y en estos casos la población afectada simplemente utilizaría su derecho de veto. Tres elementos básicos proveen una representación básica sobre como funciona el principio de consenso: hay una reunión de las personas afectadas, o de aquellos que resienten las consecuencias de una decisión. Es posible reaccionar a una decisión ya sea rechazándola a través del veto o aceptando la decisión. Lo segundo significa que este asunto me afecta ahora, pero puedo aceptar las consecuencias ya que el impacto no es significativo, o porque yo no quiero detener el proceso y veo que se justifica. Idealmente, hay consenso o aceptación unánime y adherencia a una decisión o a una perspectiva sobre la decisión. La aceptación unánime representa el ideal de la democracia consensual. En la práctica, sin embargo, a menudo hay compromisos por los cualea todos los lados son capaces de aceptar menos ventaja. El consenso es, sin embargo, la meta perseguida por una democracia consensual anarquista. El objetivo es eliminar las decisiones que pasan por encima de la mayoría.
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